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Conversatorio “Aportes desde la experiencia de personas juzgadoras salientes”
Como parte del ciclo de conversatorios “La reforma al Poder Judicial bajo la lupa”, organizado por Juicio Justo y Documenta. Análisis y acción para la justicia social, se llevó a cabo el espacio de diálogo “Aportes desde la experiencia de personas juzgadoras salientes”. Frente a la reforma judicial que removió a más de 2,600 personas juzgadoras en todo el país y que prevé la salida de miles más en 2027, el evento buscó reflexionar sobre los aprendizajes adquiridos, los desafíos de la función jurisdiccional y las posibles vías para fortalecer la independencia judicial desde su experiencia.
La sesión reunió a Emilia Molina de la Puente, magistrada de circuito actualmente en funciones y presidenta de la Asociación Mexicana de Juzgadoras, Karina Martínez Jiménez, jueza en retiro del Poder Judicial del Estado de Coahuila, Carlos Soto, magistrado de circuito en retiro del Poder Judicial Federal y a Alfonso González Gazón, juez de ejecución penal cesado del Poder Judicial del Estado de México.
Las personas invitadas coincidieron en que la reforma ha generado un escenario de alta complejidad que no solo afecta derechos laborales de las personas juzgadoras, sino que también pone en riesgo garantías esenciales para la sociedad, como la independencia judicial, la división de poderes y el acceso efectivo a la justicia. Además, destacaron que esta pérdida de experiencia acumulada durante años de carrera judicial puede revertir avances en estándares de derechos humanos y afectar sobre todo a personas en situación de vulnerabilidad, quienes más dependen de un sistema judicial independiente y profesional.
Al reflexionar sobre los aprendizajes de su trayectoria, destacaron que la formación en la carrera judicial, basada en exámenes y mérito, les permitió ejercer su función con independencia y sin compromisos políticos, guiados únicamente por la ley. En contraste, advirtieron que el nuevo sistema, basado en elección popular, podría sustituir esas garantías por vínculos partidistas, debilitando la imparcialidad.
Entre las prácticas que consideraron necesario preservar mencionaron los espacios de diálogo e intercambio entre personas juzgadoras, la publicación de sentencias en lenguaje claro, y la emisión de protocolos de actuación y códigos de ética que orienten la labor jurisdiccional. En cuanto a los aspectos que urge transformarse, señalaron la sobrecarga de trabajo, la falta de mecanismos eficaces para denunciar hostigamiento laboral y el rezago judicial derivado de la falta de infraestructura. También propusieron la creación de más juzgados y tribunales, así como la revisión de las normas que limitan la posibilidad de impugnar decisiones del nuevo tribunal disciplinario.
Finalmente, coincidieron en que, aun fuera de los cargos, quienes dedicaron su vida a la judicatura pueden seguir aportando al fortalecimiento de la justicia mediante la mentoría, la formación cívica y jurídica, y la participación en espacios de reflexión. Conservar esa memoria crítica, compartir los aprendizajes y acompañar a las nuevas generaciones fueron señalados como pasos indispensables para evitar que el país normalice la precariedad en el acceso a la justicia y para seguir defendiendo la independencia judicial desde otros ámbitos.
Te invitamos a ver el evento completo aquí.